Laberinto de Hielo

Elige una dirección y desliza hasta que algo te detenga. Dirigir es el acertijo: nunca eliges dónde parar, solo hacia dónde salir.

Pistas disponibles. Juega todos los tableros que quieras.

Cuando quieras.

Cómo jugar

Desliza en cualquier dirección y la marca resbala hasta que un bloque o el borde del tablero la detiene. No existe avanzar casilla a casilla.

Llega a la estrella. Pasar por encima no cuenta: hay que detenerse en ella, y por eso una ruta aparentemente directa falla tantas veces.

Los bloques son lo único con lo que puedes dirigir. Un tablero sin bloques cerca de la estrella no se podría terminar, así que cada bloque a tu alcance es una herramienta y no un obstáculo.

Estrategia

Trabaja hacia atrás desde la estrella. Pregúntate qué casillas permiten detenerse en ella —es decir, un bloque o un borde justo detrás— y el acertijo se reduce a una pregunta mucho menor: cómo llegar a una de esas casillas.

Lee los muros como frenos, no como barreras. En un laberinto normal un bloque es algo que rodear; aquí es la única razón por la que puedes detenerte en algún sitio, y los útiles son los bloques justo pasado el punto al que quieres llegar.

Fíjate en los carriles largos y vacíos. Una fila sin nada te manda hasta el borde opuesto, lo que a veces es justo lo que quieres y más a menudo la jugada que deshace tu progreso.

Cuenta antes de comprometerte. Cada tablero indica el número mínimo de deslizamientos con que se puede terminar, así que si tu ruta se alarga es que existe otra más corta que no has visto.

Dificultad y variantes

Los tableros fáciles se resuelven en unos cinco deslizamientos, los medios en ocho o nueve, los difíciles en doce o más. El tablero crece un poco en cada nivel, pero la dificultad es el número de movimientos — un tablero grande con respuesta corta es un tablero fácil.

Preguntas, respondidas

¿Por qué pasé de largo la estrella?

Para detenerse hace falta algo en medio. Pasar sobre la estrella no hace nada; necesitas un bloque o el borde del tablero justo detrás para quedarte encima de ella.

¿Puedo quedarme atascado?

Puedes deslizarte a una esquina desde la que ya no se alcanza la estrella, y el contador te lo dirá. No se pierde nada: Reiniciar devuelve la marca al inicio con el mismo tablero.

¿Todos los tableros tienen solución?

Sí. El generador explora las rutas de deslizamiento antes de aceptar un tablero y registra la más corta real, así que el número de movimientos que ves es un hecho y no una estimación.

¿En qué se diferencia del laberinto?

Un laberinto pregunta hacia dónde girar en cada cruce. Un laberinto de hielo te quita esa elección: solo decides la dirección, y el tablero decide la distancia. Son problemas opuestos con ropas parecidas.

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